El uso de smartphones en adolescentes aumenta el riesgo de trastornos alimentarios
Redactado con inteligencia artificial.

Un estudio revela que los adolescentes que poseen un smartphone antes de los 13 años tienen un 49% más de probabilidad de presentar síntomas de trastornos alimentarios. Los investigadores sugieren que el acceso temprano y no supervisado a redes sociales podría exacerbar la insatisfacción corporal durante la pubertad.
Riesgos asociados al uso de smartphones
Un reciente estudio realizado en Estados Unidos, que incluyó a casi 9,000 adolescentes, indica que tener un smartphone a los 12 años está ligado a un aumento del 36% en la probabilidad de reportar síntomas de trastornos alimentarios. Además, los usuarios de smartphones a esta edad presentaron un 61% más de síntomas de atracones en comparación con aquellos que no lo tenían.
Cerca del 70% de los adolescentes de 12 años en el estudio poseían un smartphone. Los investigadores, liderados por científicos de la Universidad de California, San Francisco (UCSF), sugieren que retrasar el acceso a smartphones podría ser beneficioso, dado su vínculo con hábitos alimentarios desordenados.
Consecuencias a largo plazo
Los resultados del estudio, publicado en JAMA Network Open, no demuestran que los smartphones causen trastornos alimentarios, pero sí sugieren que el acceso no supervisado a redes sociales puede agravar la insatisfacción corporal en una etapa crítica del desarrollo. A los 14 años, alrededor del 25% de los adolescentes que habían tenido un smartphone desde los 12 años reportaron al menos un síntoma de trastorno alimentario, y aquellos que poseían un smartphone eran un 103% más propensos a vincular su autoestima con su peso.
Implicaciones para padres y clínicos
Los autores del estudio advierten que los padres deben ser conscientes de estos riesgos y que los profesionales de la salud podrían considerar la evaluación del uso de smartphones y redes sociales al evaluar el riesgo de trastornos alimentarios en adolescentes. Aunque las plataformas de redes sociales establecen una edad mínima de 13 años, esta norma puede ser fácilmente eludida, lo que plantea preocupaciones sobre la efectividad de estas protecciones basadas en la edad.
El estudio también destaca que, aunque el uso de smartphones y redes sociales puede tener efectos negativos, no necesariamente es dañino; algunos adolescentes reportan beneficios en su salud mental, como menores niveles de depresión, al textar más. Por lo tanto, cómo los adolescentes utilizan estos dispositivos puede ser más determinante para su salud mental que el tiempo total que pasan en línea.
Conocer los riesgos asociados al uso de smartphones puede ayudar a proteger a la próxima generación, permitiendo a los padres y educadores tomar decisiones más informadas sobre la exposición digital de los jóvenes.