Un virus antiguo podría explicar la evolución cerebral distinta entre humanos y chimpancés
Redactado con inteligencia artificial.

Un estudio reciente sugiere que un retrovirus que infectó a los chimpancés hace aproximadamente 4 millones de años podría haber influido en el desarrollo cerebral de estas especies. La inserción de ADN de este virus ha desactivado un gen crucial en los chimpancés, lo que contribuye a las diferencias en el tamaño y la función cerebral.
Influencia del virus en la evolución
Los humanos y los chimpancés comparten un 98.8% de su ADN, pero sus trayectorias evolutivas han sido notablemente diferentes. Un estudio publicado en Science Advances revela que un retrovirus conocido como PTERV1, que infectó a los chimpancés (Pan troglodytes) pero no a los humanos, pudo haber causado un cambio significativo en su desarrollo cerebral.
El impacto del PTERV1
Este virus dejó secuencias de ADN en el genoma de los chimpancés, afectando un gen llamado LINC00662, que juega un papel importante en la maduración de las células cerebrales. En los experimentos realizados, se observó que cuando se inactivó LINC00662 en organoides cerebrales humanos, las neuronas no se desarrollaban tan eficientemente como cuando el gen estaba activo. En los chimpancés, la inserción del virus ha desactivado la actividad de este gen, lo que podría explicar algunas de las diferencias en el desarrollo cerebral entre las dos especies.
¿Qué significa esto para el futuro?
Aunque este descubrimiento sugiere que el PTERV1 ha influido en las capacidades cerebrales de los chimpancés, no implica que su eliminación podría transformar su desarrollo cerebral. Los investigadores advierten que las diferencias cerebrales son el resultado de múltiples factores genéticos y de desarrollo. Por lo tanto, no hay un riesgo inmediato de que esto conduzca a un cambio drástico en la evolución de los chimpancés.
Este estudio destaca cómo los virus pueden tener un impacto profundo en la evolución de las especies, añadiendo evidencia a la idea de que las inserciones retrovirales han contribuido a las diferencias entre humanos y chimpancés.