Los macacos evitan la comida contaminada tras brotes virales
Redactado con inteligencia artificial.

Un estudio revela que los macacos japoneses que sobrevivieron a un brote de enfermedad en 2020 se volvieron más cautelosos con la comida que parecía contaminada, a pesar de que la enfermedad no se transmitía a través de los alimentos. Este hallazgo sugiere que la experiencia de una enfermedad puede afectar el comportamiento de los primates en su búsqueda de evitar patógenos.
Comportamiento alterado ante enfermedades
Un reciente estudio publicado en la revista Royal Society Open Science ha demostrado que los macacos japoneses (Macaca fuscata) que vivieron un brote de enfermedad en 2020 mostraron una mayor precaución al elegir alimentos que parecían contaminados. Aunque la enfermedad, el retrovirus simio tipo II, no se transmitía a través de los alimentos, la experiencia del brote influyó en su comportamiento alimenticio.
Detalles del estudio
El estudio se llevó a cabo en un santuario de primates en Texas, donde se separaron grupos de macacos para observar sus reacciones ante alimentos en superficies limpias y contaminadas. Se probaron 55 macacos y se observó que aquellos que habían estado expuestos al brote eran significativamente menos propensos a comer de superficies que mostraban signos de contaminación. En comparación, los macacos no expuestos al brote comieron de estas superficies en un 79% de las ocasiones, mientras que los expuestos solo lo hicieron en un 47%.
Implicaciones de los hallazgos
Estos resultados sugieren que la historia colectiva de un grupo puede influir en su comportamiento, haciendo que sean más cautelosos ante la posibilidad de enfermedad. Este fenómeno no solo se limita a los macacos, sino que también puede reflejar comportamientos humanos, donde la aversión a ciertos alimentos puede estar ligada a experiencias con enfermedades.
Aprendizajes para el futuro
El estudio también plantea nuevas preguntas sobre cómo el aprendizaje social entre primates puede influir en la evitación de patógenos. La capacidad de los primates para aprender de sus compañeros podría permitir que comportamientos de evitación se transmitan entre grupos. Esto abre la puerta a futuras investigaciones sobre cómo los nuevos miembros de un grupo pueden adoptar estas conductas tras un brote.
