El telescopio James Webb revela una impresionante imagen de una guardería estelar
Redactado con inteligencia artificial.

Una de las imágenes más grandes del telescopio espacial James Webb muestra IC 348, una nebulosa que forma estrellas, a 1.000 años luz de la Tierra. La imagen revela una compleja paisaje de estrellas enanas y nubes de gas y polvo.
Una mirada al IC 348
El telescopio espacial James Webb ha compartido una de sus imágenes más grandes hasta la fecha, mostrando IC 348, una nebulosa de reflexión que se encuentra a 1.000 años luz en la constelación de Perseo. Esta imagen, publicada el 15 de septiembre de 2026, ofrece una vista detallada de este entorno donde se forman nuevas estrellas.
IC 348 es una de las guarderías estelares más cercanas a la Tierra. En esta imagen en infrarrojo cercano, se pueden observar estrellas jóvenes brillando entre nubes oscuras y luminosas de gas y polvo. El centro de la imagen destaca por la concentración de estrellas brillantes que muestran picos de difracción característicos del telescopio, mientras que en la parte superior derecha, protostrellas en formación lanzan chorros de material.
Objetos extraños en la nebulosa
La imagen también pone de manifiesto la existencia de objetos intrigantes que desafían la definición tradicional de estrella. Entre ellos se encuentran las enanas marrones, que son cuerpos intermedios entre los planetas gaseosos y las estrellas. En su búsqueda, los investigadores del telescopio descubrieron 39 candidatos a enanas marrones en IC 348, y nueve de ellos fueron identificados como nuevos miembros subestelares del cúmulo.
Formación estelar en acción
La parte superior derecha de la imagen muestra un momento dramático de la formación estelar, donde los chorros de protostrellas se extienden hacia el espacio, creando los conocidos objetos Herbig-Haro. Estos chorros pueden alcanzar distancias enormes, lo que añade una dimensión fascinante a la imagen.
La observación de IC 348 por el telescopio James Webb complementa las imágenes recientes obtenidas por el Observatorio Chandra de la NASA, que capturó la nebulosa brillando en luz X, mostrando así la riqueza de datos que se pueden obtener del espacio profundo.
