El pepino de mar negro puede vivir más de 120 años
Redactado con inteligencia artificial.

El pepino de mar conocido como Holothuria (Microthele) whitmaei ha sido identificado como la primera especie de pepino de mar que puede superar los 100 años de vida. Un estudio revela que estos animales, que se asemejan a excrementos, tienen una sorprendente longevidad y un bajo índice de mortalidad.
Un hallazgo sorprendente
Investigadores del Australian Institute of Marine Science han descubierto que el pepino de mar conocido como Holothuria (Microthele) whitmaei, también llamado 'black teatfish', puede vivir más de 120 años. Este animal, que se encuentra en los océanos Pacífico e Índico, ha sido catalogado como en peligro de extinción durante más de una década.
Metodología del estudio
El estudio, que abarcó más de dos décadas, se inició en el año 2000 cuando los científicos intentaron evaluar la población de esta especie, que es muy valorada como un manjar conocido como bêche-de-mer. Debido a la dificultad de marcar físicamente a los pepinos de mar, los investigadores optaron por utilizar su ADN como identificador único. Tras varios años, regresaron a los sitios de muestreo para comparar los perfiles genéticos.
Resultados y hallazgos
De los 53 pepinos de mar analizados en 2024, 31 coincidieron genéticamente con muestras de 2000. Esto indica que al menos el 60% de los ejemplares estudiados tenían al menos 24 años. Curiosamente, la mayoría de estos animales habían disminuido en tamaño y peso, lo que plantea preguntas sobre su crecimiento y las condiciones ambientales.
Los investigadores calcularon una tasa de mortalidad anual extremadamente baja del 0.037, lo que permite estimar que algunos podrían vivir hasta los 123 años. Sin embargo, la ausencia de juveniles sugiere que la recuperación de la población es lenta, lo que podría tener implicaciones para su conservación y la gestión de especies afines.
Importancia ecológica
Además de su longevidad, los pepinos de mar desempeñan un papel crucial en el mantenimiento de la salud de los ecosistemas de los arrecifes de coral al reciclar nutrientes. La sobreexplotación de estas especies podría agravar los problemas que ya enfrentan los arrecifes debido al cambio climático, lo que hace urgente la reevaluación de las estrategias de conservación para asegurar su supervivencia y la de su hábitat.
